El futuro del sexo para por la tecnología

Hace unos días leí un artículo verdaderamente preocupante, donde se aseguraba que el ser humano dejaría de practicar sexo con sus congéneres antes de que acabara el siglo, ya que nuestras parejas serían sustituidas por amantes cibernéticos, es decir: las clásicas muñeca/os hinchables pero en versión robótica, unos amantes perfectos físicamente y de aguante casi infinito (dependiendo de la carga de su batería, claro está). Por supuesto, serían totalmente personalizables, no sólo en aspecto sino también en carácter, así que una vez encontrado nuestra media naranja ideal en formato tecnológico, el resto de la humanidad dejaría de tener interés para nosotros, al menos en temas sexuales.

Yo no podría estar más en desacuerdo con eso, y creo que la gran mayoría de personas que conozco, seres sociables por naturaleza y a los que les encanta, no sólo gusta, practicar sexo con otra persona, también lo estará. Nada puede sustituir a una pareja de carne y hueso a la hora de follar, no sólo en el plan físico, sino también en el psicológico, pues el erotismo y el morbo también forman parte de las relaciones sexuales; y por supuesto, ningún robot ni invento tecnológico podrá ser capaz de inventar cosas tan escandalosas como el porno incesto, sólo apto para las mentes más retorcidas.

sexo y tecnologia

Y es que sólo la mente humana puede ser capaz de encontrar fascinación por el sexo entre familiares, precisamente porque solamente nosotros encontramos en eso un tabú. En la naturaleza, no hay problema con ese parentesco, o evidentemente un gran número de especies animales se habrían extinguido ya por falta de individuos; pero nuestra sociedad ha creado tal mitificación de los lazos de sangre, que es difícil pensar en madres follando con sus hijos sin sentir un poco de grima, a pesar de que no sea precisamente nuestro caso. ¿O tal vez ha pasado por nuestra mente, y eso es lo que nos da en verdad repelús?

Quizá aceptemos el sexo entre otra clase de parientes menos cercanos, aunque siempre encontremos algo de inmoralidad en él. Primas, cuñadas, suegras, incluso madrastras... nos parecen relaciones escandalosas, pero no precisamente prohibidas, podrían llegar incluso a gustarnos si lo pensamos. Y hay algo con lo que en realidad tampoco tragamos mucho, y es la idea de las abuelas follando, porque ¿qué puede atraernos de una mujer mayor, que para colmo, es la madre de tu padre o de tu misma madre? Además, con eso de que son viejas, tendemos a pensar que es imposible que tengan deseos sexuales de ningún tipo, y encima como nietos nos parece impensable que alguna vez nos podamos sentir atraídos por ninguna de las dos que nos haya tocado en suerte.

De todas formas, en el mundo del porno online, donde caben las mayores fantasías, esto del incesto, sea de la categoría que sea o más o menos cercano, triunfa como dios, y es algo que ni siquiera pensamos cuando nos ponemos a ver videos xxx. Curioso que la idea nos produzca  bastante reparos en la realidad, pero sin embargo no nos importe ver eso en una pantalla, aunque supongo que en el fondo de nuestra mente comprendemos que lo que vemos son actores y que están haciendo una escena de ficción; aunque, de cualquier forma, sólo la palabra en el título ya basta para atraernos.

Así que, con todo este cacao en nuestra cabeza, y junto con otras ideas que solemos tener a la hora de follar para hacerlo más excitante, no creo que tener sexo con parejas cibernéticas o máquinas artificiales pueda ser en realidad el futuro de la humanidad. Sería muy triste, y yo personalmente me resisto a creer que, después de horas y horas viendo porno, metiéndome en el papel de esos actores y casi viviendo sus experiencias, y tantos calentones y pajas hechas con la mejor disposición, pues acabar siendo feliz follando de esa manera.